Microcuento de Samperio

Quizá porque el sueño me llevó a un lugar lejano. Quizá porque durante la noche tu cuerpo navegó con el mío en los pliegues calmos de la blancura. Quizá porque al despertar, la recámara fue la prolongación de la penumbra sepia del alba. Quizá porque al entreabrir mis párpados tu desnudez me llevó a la arena tibia. Quizá porque tu sonrisa en la frontera de la duérmela se hizo leona apacible mirándome. Quizá porque en esa aurora, entre muchas, la habitación sólo fue suya. Quizá porque solamente estabas allí.
Guillermo Samperio. Texto sin título. La cochinilla y otras ficciones breves (1999)

Territorios de Cortázar

Territorios fue publicado por primera vez en México en 1978. En este libro, de formato atípico y lleno de extraordinarias ilustraciones, Julio Cortázar nos da su visión particular del mundo del arte a través del comentario y análisis crítico de las obras y las vidas de diecisiete creadores por los que sentía una profunda admiración y a los que le unía su amistad. Territorios es un libro donde se mezclan los géneros del ensayo y el cuento y está repleto de curiosas anécdotas privadas escritas de forma magistral como no podía ser de otra forma tratándose de Cortázar. 
















Territorios 

Julio Cortázar
Siglo XXI de España Editores. (2009)


Un día de mayo para Goethe


Además de escribir grandes obras literarias Goethe escribió algunos ensayos científicos de gran originalidad. Le gustaba estudiar, por ejemplo, los procesos de cambios, de metamorfosis, que ocurren en plantas pero también en las nubes. Nórdica rescata este pequeño y curioso ensayo sobre nubes y meteorología que acompaña con magníficas ilustraciones de Fernando Vicente y del propio Goethe. 
A modo de diario el escritor alemán va describiendo, con una mirada atenta, los cambios que ve en el cielo a lo largo del día. Pero no nos dejemos engañar, aunque a Goethe le gustase mirar y estudiar las nubes, él es ante todo un gran poeta y, como apunta Harold Bloom, pocos escritores como él han sabido mostrar en su escritura un cielo tan despejado. El propio Goethe dejó escrito: 
“La moderación y un cielo despejado son Apolo y las Musas”.
Martes, 9 de mayo 
Cielo claro, aunque cubierto con leves bancos de nubes como vapores altos; el sol muy caliente, la atmósfera nublándose más y más.
A mediodía viento, atmósfera incoherentemente nublada, unas pocas gotas de lluvia, noche clara. 
J.W. Goethe 











El Juego de las nubes
J.W. Goethe
Traducción y epílogo: Isabel Hernández
Ilustraciones: Fernando Vicente y J.W. Goethe
Nórdica libros (2011)



Las alegrías primitivas de Remy de Gourmont

¿Qué quieres de mí, sombra de las Alegrías primitivas, y por qué vuelves a obsesionarme todos los años, a la misma hora, la última?
… ¡Perfume de resedas dispersas y de tilos, hechizo de aguileñas enlutadas, franjas de veigelas! ¡Frescor de los riachuelos claros bajo los alisos envidiosos, mentas en las que se ha agazapado la angelical rana de ojos mansos!
“Todo esto, dijo la Sombra, es para que también recuerdes el olor de las cicutas, las supremas cicutas cortadas en el verdor matinal; es para recordarte la cicuta y su olor excepcional y criminal”.
Remy de Gourmont, Las alegrías primitivasRelatos sombríos. Historias mágicas. El Nadir Ediciones (2009)













Relatos sombríos. Historias mágicas
Remy de Gourmont
Traducción: María Inglés
El Nadir Ediciones (2009)

Kafka, aforismos de Zürau

En la pequeña localidad de Zürau Kafka pasó ocho meses alejado de lo cotidiano. De ese periodo es esta colección de textos extraños donde, con un lenguaje algo parco, nos muestra, a veces de forma velada, sus pensamientos filosóficos, teológicos y éticos. Algunos son parábolas, otros son como imágenes de un instante y algunos, algo más narrativos, se acercan al microcuento. 
"Antes no comprendía por qué mi pregunta no recibía respuesta, hoy no comprendo cómo pude creer que podía preguntar. Pero si yo no creía, sólo preguntaba".
"Sería concebible que Alejandro Magno, a pesar de los triunfos bélicos de su juventud, a pesar del excelente ejército que adiestró, a pesar de las fuerzas para cambiar el mundo que bullían dentro de él, se hubiese quedado parado en el Helesponto y no lo hubiese atravesado; y no por miedo, no por indecisión, no por una debilidad de la voluntad, sino por la gravedad de la Tierra".












Aforismos de Zürau
Franz Kafka
Edición, prólogo y epílogo: Roberto Calasso
Traducción: Claudia Cabrera
Editorial Sexto Piso (2005)

Las buenas intenciones de Ángel Zapata

Hace tiempo que me habían hablado de este libro pero hasta ahora, que Páginas de Espuma lo ha reeditado, no lo había podido leer. Es un libro entrañable, brillante, escrito con precisión y con humor. 
Un hombre que descubre un chupetón en el hombro de su mujer, un ángel que se aparece a las doce, un niño al que le da miedo que se acabe el oxígeno de tanto respirar la gente, un padre que intenta dar una lección a su hijo, una pareja de novios instalada en la rutina de lo sencillo, un indeciso incapaz de enfrentarse al reto que supone pasear, un hombre borroso y confuso perdido en el más allá, un transeúnte con dificultades para conseguir un helado en un puesto de helados, un bombero bueno y enamorado que prende un fuego que no quema mientras llega volando lo improbable a su casa, un marinero defraudado por unas mollejas de pollo mal cocinadas, los naúfragos que siguen creyendo en los sueños, el inventor de una leche que canta villancicos, dos amantes en una noche de lluvia o alguien que siente que nunca termina nada. Estos son los personajes y las historias que protagonizan los cuentos de Ángel Zapata. 
Son catorce relatos escritos con extraordinario talento, donde no falta el toque poético y la inmersión en el surrealismo que caracteriza el personal estilo de Ángel Zapata –que también pudimos ver en La vida ausente (Páginas de Espuma, 2006)– y que, sin duda, nos hacen sonreír y disfrutar con su lectura. Aquí podemos encontrar una gran sensibilidad, un tratamiento de los personajes que, en su rebeldía, nos obligan a empatizar con ellos pero, sobre todo, encontramos textos que nos hacen reflexionar sobre el azar de nuestras vidas, nuestras relaciones con los demás y la forma de afrontar las adversidades. Son cuentos, en definitiva, cargados de sugerencias difíciles de olvidar. 
Ángel Zapata es un maestro del relato breve y un buen número de escritores actuales le deben mucho a sus enseñanzas. 














Las buenas intenciones y otros cuentos
Ángel Zapata
Páginas de Espuma (2011)

Tres versiones de Caperucita Roja

El cuento de Caperucita Roja que recuerdo de mi infancia es el que escribieron los hermanos Grimm, pero hay otra versión anterior, igualmente conocida, escrita por Perrault con un final más cruel y moralizante. En ambas Caperucita pierde la inocencia al enfrentarse al lobo. Además de éstas, hay otra versión que desconocía, la escrita en verso por Ludwig Tieck, que es más truculenta y malvada que la de Perrault donde aparece una Caperucoita no tan inocente que sabe esquivar el coqueteo de quien la pretende cortejar. Estas tres versiones las ha publicado Nórdica en un pequeño e impecable volumen bellamente ilustrado. 










Caperucita Roja 
Charles Perrault, Jacob Grimm, Wilhelm Grimm y Ludwig Tieck
Traducción: Luis Alberto de Cuenca e Isabel Hernández
Ilustraciones: Agustín Comotto, Marta Gómez-Pintado, Ana Juan, Alicia Martínez, Verónica Moretta, Elena Odriozola, Luis Scafati, Noemí Villamuza y Javier Zabala.
Nórdica libros (2011)

Crímenes ejemplares, de Max Aub

Hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba. Y venga hablar. Yo soy una mujer de mi casa. Pero aquella criada gorda no hacía más que hablar, y hablar, y hablar. Estuviera yo donde estuviera, venía y empezaba a hablar. Hablaba de todo y de cualquier cosa, lo mismo le daba. ¿Despedirla por eso? Hubiera tenido que pagarle sus tres meses. Además hubiese sido muy capaz de echarme mal de ojo. Hasta en el baño: que si esto, que si aquello, que si lo de más allá. Le metí la toalla en la boca para que se callara. No murió de eso, sino de no hablar: se le reventaron las palabras por dentro.
Max AubCrímenes ejemplares, Calambur Narrativa (2011)












Crímenes ejemplares
Max Aub
Prólogo: Eduardo Haro Tecglen
Epílogo: Fernando Valls
Calambur Narrativa (2011)

Teatro de Ceniza, de Manuel Moyano

Teatro de ceniza es un libro de microrrelatos para leer despacio. Su lectura se disfruta cuando es demorada y minuciosa. Ya conocíamos la pericia narrativa de Manuel Moyano en obras tan presentes como El amigo de Kafka (Pre-Textos, 2001). En este libro, compuesto por cien cuentos, el autor, con un estilo limpio y depurado, nos muestra su respeto por la palabra, con esa economía verbal que pretende todo buen microcuentista, eligiendo sólo aquellos términos que dotan al texto de mayor sentido, donde incluso cada título cumple la función, a veces determinante, de orientarnos y ayudarnos a salvar un posible desconcierto o ambigüedad en la interpretación. Son microcuentos de mundos inventados, en lugares y con personajes ficticios, míticos o reales pero vistos siempre desde un punto de vista insólito o poco acostumbrado; coincidencias temporales, sucesos anodinos que el tiempo hace que se tornen en trascendentes y, al final, el remate inteligente y oportuno donde no faltan la ironía y el humor. Esas son algunas de las herramientas de las que se sirve Manuel Moyano para poner sobre la mesa ciertas evidencias y contradicciones de nuestra sociedad o, simplemente, para hacer un loable ejercicio de imaginación y originalidad. 
Es un libro de cuidada edición, con una sencilla y atractiva portada, cuya lectura nos produce un inmediato placer desde la primera de las historias. Kafka, Italo Calvino o Borges son algunos de los grandes maestros que evocan ciertos cuentos.













Teatro de ceniza 
Manuel Moyano
Prólogo: Luis Alberto de Cuenca
Menoscuarto Ediciones (2011)

El gesto de la muerte de Jean Cocteau

El gesto de la muerte
Un joven jardinero persa dice a su príncipe:
-¡Sálvame! Encontré a la Muerte esta mañana. Me hizo un gesto de amenaza. Esta noche, por milagro, quisiera estar en Ispahán.
El bondadoso príncipe le presta sus caballos. Por la tarde, el príncipe encuentra a la Muerte y le pregunta:
-Esta mañana ¿por qué hiciste a nuestro jardinero un gesto de amenaza?
-No fue un gesto de amenaza -le responde- sino un gesto de sorpresa. Pues lo veía lejos de Ispahán esta mañana y debo tomarlo esta noche en Ispahán.
Jean Cocteau, El gesto de la muerte 










Retrato de Jean Cocteau, 
A. Modigliani (1916)

Bestiario y fuga, de Gabriel Sofer

No son muchos los relatos en los que unido a una prosa elegante podemos encontrar un breve tratado de filosofía. Con Bestiario y fuga, de Gabriel Sofer, regresamos al mundo de la fábula donde los narradores son animales cotidianos y, el paisaje por el que se mueven, las calles de Brooklyn. Aquí el hombre es sólo un elemento más en este laberinto de edificios y calles. 
A lo largo de sus páginas encontramos, como eje principal, discusiones que a veces llegan a ser acaloradas entre dos irreconciliables amigos: un cuervo vividor, epicureísta y un viejo y estoico palomo. Y alrededor de estos diálogos un nutrido número de animales que conforman la fauna urbana nos aportan su particular visión de la vida: una araña utópica que quiere dejar de vivir en soledad luchando inútilmente contra su propia naturaleza; una cucaracha que vive sin desesperanza una vida escondida sabiendo que algún día sólo quedarán las de su especie y el tiempo, por tanto, les pertenece; el perro que quiere ser lobo; el caracol lento y desafortunado; el mosquito que aprovecha las debilidades de un perro; las guerras justificadas entre termitas y hormigas; el gato cruel que cree entender la vida siguiendo sólo las pautas de sus pasiones… 
La narración, no exenta de pasajes bellamente poéticos, se va hilando temporalmente con las estaciones que se suceden y en historias breves que se van concatenando. Acompañan al texto 16 magníficas ilustraciones de Lina Vila que logran transmitir una atmósfera muy acorde al texto e invitan a seguir leyendo las páginas de este libro. Nuevamente El Olivo Azul nos presenta un libro cuidado y de gran calidad.













Bestiario y fuga
Gabriel Sofer
Ilustraciones: Lina Vila
Editorial: El Olivo Azul (2010)

El Verdugo de Koestler

El Verdugo
Cuenta la historia que había una vez un verdugo llamado Wang Lun, que vivía en el reino del segundo emperador de la dinastía Ming. Era famoso por su habilidad y rapidez al decapitar a sus víctimas, pero toda su vida había tenido una secreta aspiración jamás realizada todavía: cortar tan rápidamente el cuello de una persona que la cabeza quedara sobre el cuello, posada sobre él. Practicó y practicó y finalmente, en su año sesenta y seis, realizó su ambición.
Era un atareado día de ejecuciones y él despachaba cada hombre con graciosa velocidad; las cabezas rodaban en el polvo. Llegó el duodécimo hombre, empezó a subir el patíbulo y Wang Lun, con un golpe de su espada, lo decapitó con tal celeridad que la víctima continuó subiendo. Cuando llegó arriba, se dirigió airadamente al verdugo:
-¿Por qué prolongas mi agonía? -le preguntó-. ¡Habías sido tan misericordiosamente rápido con los otros!
Fue el gran momento de Wang Lun; había coronado el trabajo de toda su vida. En su rostro apareció una serena sonrisa; se volvió hacia su víctima y le dijo:
-Tenga la bondad de inclinar la cabeza, por favor.
Arthur Koestler. El Verdugo.

La naturaleza de un crimen

Escribir una novela o un relato a dos plumas no debe ser fácil y los resultados nunca han superado en genialidad a la obra en solitario de los autores individuales que se embarcan en esta incierta aventura. Quizás sea porque, en el fondo, ellos mismos saben guardar sus mejores recursos para su obra personal. Eso pasa, por ejemplo, con Borges y Bioy Casares a pesar de su complicidad y de pasárselo bien escribiendo juntos. La naturaleza de un crimen fue publicada por Joseph Conrad y Ford Madox Ford en 1909 y, por lo que se desprende de los prefacios de ambos autores, esta novela corta y la experiencia de escribir la obra conjuntamente, no les traen buenos recuerdos. Conrad parece haberse olvidado de todo lo referente al modo en que fue escrita y Madox Ford tampoco se muestra muy entusiasta. Pero al margen de esto, La naturaleza de un crimen es un libro ameno recomendable por la maestría con la que está escrito y, en esto, parte del mérito se debe también a la labor de su traductor Pablo Sauras, que ha sabido trasladar a nuestro idioma la pulcritud de su prosa.
Se trata de una carta escrita por un hombre, con gran reputación en sus negocios, sin escrúpulos y perdidamente enamorado de una mujer de la que apenas sabemos nada. Entre las líneas de esta larga misiva pretende hacer una especie de confesión sacando a la luz la oposición radical entre lo que aparenta ser socialmente y lo que es en realidad. Con altas dosis de ironía y de cinismo justifica algunas de sus acciones sin sobresaltos porque las decisiones que ha tomado se han basado en unas convicciones éticas y unos principios sólidos. 
“Te preguntarás cómo soy capaz de este acto último de crueldad: lo más cruel, sí, que se le puede hacer a otra persona. Te voy a decir por qué: odio a todos los Edward Burden de este mundo, y los odio porque, siendo como son los eternamente pudientes de este mundo, han fijado las estúpidas reglas de juego. Y de ahí que suframos tú y yo, los eternos desheredados”.
La Editorial El olivo azul publica por primera vez esta novela en español; una apuesta muy acertada como otras muchas de esta editorial que rescata, en libros de cuidado formato, obras de enorme interés y poco conocidas. 












La naturaleza de un crimen
Joseph Conrad & Ford Madox Ford
Prólogo: Jordi Doce
Traducción: Pablo Sauras
Editorial: El Olivo azul (2010)

Mary Shelley, sin Frankenstein

Siempre me ha seducido la historia de Frankenstein (1818). Tanto la lectura de la novela como las versiones que se han hecho para el cine, las buenas y las malas, siempre han ejercido en mí una poderosa fascinación. Y eso a pesar de las incoherencias de la historia que nos cuenta Mary Shelly. Pero Mary Shelly, sin Frankenstein, nos sigue cautivando con sus cuentos. Quizás no tenga la imaginación ni la capacidad de crear atmósferas de Poe o la destreza de su amigo Byron, pero Mary Shelly nos conduce a un universo gótico particular y lleno de magia. 
Este volumen lo componen tres cuentos donde se mezcla la belleza y la sutilidad con lo terrible y lo desconcertante. Los dos primeros nos recuerdan inevitablemente al Fausto de Goethe (o de otros autores que lo precedieron). El primero de los cuentos, Trasnsformación, es la historia de Guido, un joven arrogante que despilfarra su fortuna y, con el dinero, pierde también sus amistades. Solo en la playa, en un anochecer tormentoso, observa cómo de un velero, incapaz de sortear las roca de la costa, sólo quedan fragmentos de un naufragio. El único superviviente es un ser deforme y de aspecto horrible, pero con poderes sobrenaturales, que permanece sentado sobre un cofre repleto de riquezas. Tras una conversación, Guido acepta la propuesta del enano: intercambiar sus cuerpos durante tres cortos días, después de los cuales Guido se quedará con aquella fortuna. Pero todo es una trampa y, en ese cuerpo feo, Guido se hace mejor persona cuando trata de vengar aquel engaño. Hay, por tanto, dos transformaciones, la física, con el intercambio de los cuerpos, y la psicológica, cuando Guido aprende a conocerse desde otra perspectiva distinta a su propio cuerpo. 
El segundo cuento, El inmortal, mortal, es mi preferido, quizás porque me recuerda a Borges y también por el final algo abierto con el que concluye. La historia la cuenta un hombre de trescientos veintitrés años en cuya juventud fue ayudante de Cornelius Agrippa, un alquimista que en secreto prepara un elixir de la vida. El protagonista lo bebe por error, creyendo ser un filtro de amor y, desde ese momento, al principio sin ser consciente de ello, se enfrenta a la inmortalidad en un mundo de mortales. De este modo ve cómo todo lo que ama se consume en las llamas del tiempo. Entonces sólo desea morir. 
El último de los cuentos, Mal de ojo, es un cuento de venganzas recíprocas que nos muestra cómo el azar puede cambiar nuestras vidas. La historia de desarrolla en el Peloponeso, donde la esposa de Dmitri es asesinada y su hija Zella secuestrada por unos guerreros. Dmitri se vuelve un personaje oscuro que quiere venganza y se hace amigo de Ziani quien le salva la vida. La casualidad hace que Ziani, años más tarde, por motivo de una herencia, secuestre a un niño. El padre del niño y su abuelo inician su búsqueda y cuando ven al niño junto a Dmitri descubren que la madre del pequeño era Zella, que fue secuestrada por quien decía ser su abuelo. 
Lo sobrenatural en los dos primeros cuentos y el azar en el último nos muestran la inseguridad del ser humano al enfrentarse a las incertidumbres de la vida igual que le ocurriera a Victor Frankenstein incapaz de controlar su propia creación. Mary Shelly, con estos cuentos, consigue trasladarnos a ese universo gótico que tanto ha influido en la literatura y en cine y que tanto hemos disfrutado.













Transformación y otros cuentos
Mary Shelley
Traducción e introducción: Marian Womack
Editorial: Páginas de Espuma (2010)

Oscar Wilde y su ilustre cohete

Este sencillo cuento de Oscar Wilde, que se publicó originalmente dentro del volumen “El príncipe feliz y otros cuentos”, es una fábula escrita para niños, cuyos protagonistas son cohetes, petardos, bengalas y otros artefactos pirotécnicos, en la que no falta la ironía a la que nos tiene acostumbrado el autor. Oscar Wilde nos enseña, con palabras sencillas y prosa directa, que la vanidad puede hacer infelices a quienes la padecen y también a los que están a su alrededor. Además del ilustre cohete, parecen otros personajes como un rey que toca mal la flauta pero al que todos aplauden y cuya generosidad consiste en doblar la paga para gratificar la elocuencia de un paje que nunca ha cobrado nada. O una Girándula que sentencia que el amor ha muerto, que lo han matado los poetas por escribir tanto sobre él y hacerlo así poco creíble. 
El cohete vanidoso es el protagonista del cuento y espera el momento en que será lanzado durante la boda de los príncipes para deslumbrar al mundo entero. El cohete dice ser amigo del príncipe a pesar de no haberlo conocido “conocer a los amigos es una cosa muy peligrosa”. 
–Yo no he dicho que lo conociera. Incluso me atrevería a decir que si lo conociera no sería su amigo en absoluto. 
 Su vanidad no decae ni en los peores momentos, cuando se encuentra con una rana y con una libélula en medio de un lodazal. 
–Yo no voy a dejar de hablar sólo porque ella no preste atención. Me gusta escucharme. Es uno de mis mayores placeres. Suelo tener largas conversaciones conmigo mismo, y a veces soy tan listo que no entiendo una sola palabra de lo que digo. 
Wilde es un gran conocedor del comportamiento social y hace una crítica brillante de algunas de estas conductas ostentosas y pedantes tan frecuentes en nuestra sociedad. A diferencia del Hamlet, el personaje de Shakespeare que aprende al escucharse, el cohete de Wilde esta sordo incluso a sus propias palabras.












El ilustre cohete 

Oscar Wilde
Ilustraciones: Miguel Ángel Martín
Traducción: Catalina Martínez Muñoz
Editorial: Rey Lear (2008)