La rana de Shakespeare
















     La rana de Shakespeare
     Ricardo Reques
     Baile del Sol (2018)



El mundo es del tamaño de lo que recorres, su extensión se limita a lo que has visto y vivido; pero no es todo lo que recorres, solo lo que recuerdas de ese recorrido. La novela transcurre en el norte de Argentina, entre el Gran Chaco y la selva misionera. Un investigador algo irreverente, torturado por un amor que no le es correspondido, desarrolla un proyecto relacionado con el efecto del cambio climático sobre los anfibios. Con las notas encontradas en sus cuadernos, en las que se expresa de una forma crudamente sincera, el narrador nos muestra su privada forma de mirar un mundo que no entiende. La historia da un giro inesperado a partir de una decisión en apariencia intrascendente. 

Hay un trasvase de géneros, una osmosis entre literatura y ciencia, se suceden las casualidades y lo intertextual propone un original juego que influye en la propia trama. Es explícita la influencia de autores como Bolaño, Vila-Matas, Sebald o Houellebecq, entre otros. 

El autor, con una reconocible voz propia, mezcla con habilidad la descripción detallada de lugares, las reflexiones, las citas textuales y los retratos psicológicos de los personajes. A veces, la narración se impregna de un tono lírico que es interrumpido por una ironía delirante o un humor fresco y hasta surrealista y hace que su lectura no deje de sorprender. 

«Ricardo Reques, con maestría, se mueve entre lo ambiguo y lo real, lo abstracto y lo imaginario pero, sobre todo, con su escritura evidencia gestos que obligan al lector a convertirse en un cómplice permanente».
Pedro M. Domene
«Reques es un narrador solvente que utiliza una prosa cuidada y diáfana, y que domina con soltura los mecanismos de la fabulación».
Diego Prado, Librújula.
«Ricardo Reques propone una lectura intensa y amena, plagada de referencias y guiños, en un recorrido por diversos estilos y técnicas literarias, del que el autor sale muy bien parado y con el que, además, consigue casi siempre arrancar al lector una sonrisa cómplice».
Javier Menéndez Llamazares, El Diario Montañés.
«Ricardo Reques, consigue crear una suerte de universo propio, un poco a trasmano de todas partes, un poco fuera de todo lugar, sin duda, pero en el que el lector, una vez vencidos los escrúpulos de todo territorio anfibio, se sentirá espoleado por unos registros, por unas escalas y por una atmósfera que lo van a mantener en vilo, en un estado de virtuosa esperanza».
Manuel Moya.



Los que me seguís y leéis mis blogs y también los que habéis hecho algún taller de literatura conmigo sabéis que no me canso de recomendar siempre la lectura de la obra de Enrique Vila-Matas. Creo que es uno de los autores actuales que más reconocimiento merece por lo mucho que ha aportado a la literatura. Hoy es él quien recomienda en su Web la lectura de mi novela «La rana de Shakespeare». Es un enorme honor saber que me ha leído y que me recomienda a sus lectores. De hecho, creo que esta novela ha tenido una gran influencia de su obra, de lo que he ido aprendiendo de su manera de ver la literatura que es también la mía.


Salobreña (Mari Paz Rodríguez).




«Y así es, la novela está repleta de citas literarias que van influyendo en el desarrollo de la trama principal. Con gran habilidad de estilo, gracias al humor y la ironía, y en otros momentos, gracias a un profundo lirismo, el autor va hilando ciertos paralelismos entre el comportamiento de distintas especies de animales y la compleja relación que entablan los personajes de caracteres muy distintos, donde el sexo y la lucha soterrada de poder tienen especial protagonismo». 
Yolanda Delgado

RESEÑAS&AUDIOFRAGMENTOS-Una invitación a la lectura. LAB. La audioteca de Babel
con la voz de Mari Paz Valdés.


«Sabes esa sensación de acabar un libro y que la última página te enganche tanto que el cuerpo te pida un montón de capítulos más…?
Pues esa la vas a tener al llegar a la página 309 de La rana de Shakespeare de Ricardo Reques (Baile del Sol Ediciones, 2018).
Esta es una historia de historias que se construye a partir de los cuadernos de campo de un investigador que se marcha al norte de Argentina para trabajar, junto con un equipo de allí, en un proyecto relacionado con el efecto del cambio climático sobre los anfibios. En estos cuadernos las anotaciones científicas se entremezclan con acotaciones históricas, con las experiencias del protagonista, sus fijaciones con los personajes femeninos con los que se relaciona, su frustración sexual y amorosa y su particular mirada sobre el mundo, las gentes y sobre él mismo.
Prosa, poesía, cuento, microrelato, ensayo,… los géneros, los estilos, las técnicas narrativas se entrelazan, solapan y deslizan, con sutileza y elegancia, por cada una de las páginas hasta llegar a esa 309. La intertextualidad, protagonizada en gran manera por los correos de Vogli -el conocido alter-ego del autor- , las entrevera de citas literarias que, con la excusa de nombrar a ranas, sapos y demás congéneres objeto del estudio, sirven al autor como punto de partida para hablar de todo lo divino y lo humano.
La voz que cuenta, la que narra, la que reflexiona, relata empapada del paisaje que recorren y la lengua de las gentes que lo habitan. describiendo todo y a todos con trazo preciso y poético no exento de humor ni de ironía. Es una voz potente que, a veces, susurra al oído del protagonista hablándole de tú a tú, como si fuera quien mejor le conoce, que eleva el tono y se convierte en su portavoz, que admite el diálogo y que, en ocasiones, calla para dar paso, por ejemplo, a los diferentes microrelatos que salpican el libro. Un libro que no da lugar al acomodo, ni al salto de párrafo de la mirada lectora acostumbrada a obviar líneas de relleno. No tiene nada de relleno, nada de grasa innecesaria. Es pura fibra. Una obra de músculo ágil trabajado a golpe de técnica literaria con un final… interesante.
Que no es una novela al uso está claro.
Por eso, La Rana de Shakespeare no se cuenta, se lee… o se escucha leer».
Mari Paz Valdés. 

La rana de Shakespeare, en Librújula. Por Diego Prado.
En el número 22 (noviembre-diciembre de 2018) de la revista Librújula el escritor y crítico literario Diego Prado nos habla de La rana de Shakespeare. Concluye su artículo diciendo: «Ricardo Reques ha escrito una novela que te atrapa de inmediato, como las lianas de la selva misionera por la que transcurre, arriesgando al apostar por un cóctel de géneros cuyo óptimo resultado le otorga un amplio crédito como narrador». 
Diego Prado. 


El tamaño del mundo, en Cuadernos del Sur. Por Pedro M. Domene.
«El universo narrativo de Ricardo Reques propone que el lector se enfrente a una lectura tan intensa como plagada de referencias y guiños en una multiplicidad de aspectos que le interesan acentuar al autor, y que se presupone nos obligarán a no dejar de pasar sus páginas sin descanso alguno. Ejercitado en el relato y el microrrelato, Fuera de lugar (2011), El enmendador de corazones (2011) y Piernas fantásticas (2015), encomiables por su técnica y contenido, ahora nos sorprende con una novela de envergadura por su planteamiento narrativo y su extensión (sobrepasa las 300 páginas), y se titula, curiosamente, La rana de Shakespeare (2018)».
«El conjunto debe interpretarse técnicamente como una intertextualidad de géneros narrativos, descripción detallada de lugares y espacios geográficos, perfectamente documentados, reflexiones y citas textuales de autores y obras literarias de elevada y amplia calidad y, como buena obra narrativa, se insiste en algunos retratos psicológicos de los personajes secundarios que confieren al relato su voz propia y le otorga a la historia un auténtico juego original que envuelve la trama del relato».
Pedro M. Domene. 
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«Quién no recuerda aquella sensación de sorpresa y sana impotencia que los lectores prematuros (permítaseme la expresión) experimentábamos cuando caía en nuestras manos un libro que nos abría la conciencia a grandiosos e inimaginables mundos…. Hablo de aquellas novelas que de forma inesperada nos precipitaban en un torbellino de conocimientos nuevos, enriqueciendo nuestro aún corto bagaje e incluso, a veces, llevándonos al límite de la emoción privándonos por momentos de la propia capacidad de respirar. Precisamente entre lo mucho que hay que agradecer al escritor Ricardo Reques por escribir una novela como La Rana de Shakespeare, sin duda está el habernos devuelto aquel raro hechizo haciéndonos sentir durante la lectura dulcemente confusos».
Alfonso Cost. 

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La rana de Shakespeare, Ricardo Reques. Editorial Baile del Sol.

«Cuatro fragmentos breves de esta novela consistente en un largo viaje insomne que realiza un investigador de anfibios en vías de extinción por las profundidades del norte de Argentina y que se convierte en un retrato de la naturaleza humana -frágil y a la vez terriblemente destructiva-, escrito en diferentes registros que trascienden con acierto el estrecho concepto de género literario y en el que, además de darse una ósmosis entre literatura y ciencia, se deslizan, de forma natural en consonancia con la trama, abundantes referencias literarias: 
"El mundo es del tamaño de lo que recorres, su extensión se limita a lo que has visto y vivido. Nada más. Pero no es todo lo que recorres, solo lo que recuerdas de ese recorrido".
"Quién sabe si ahora, en este preciso momento, los anfibios nos están advirtiendo de algo que está pasando en todo el planeta y cuyas consecuencias aún no podemos imaginar. Quizás la muerte de las ranas se parezca mucho al leve movimiento de las ramas cuando el bosque de Birnam, que describió Shakespeare, apenas comenzó a desplazarse sin que nadie aún, ni siquiera el centinela, se percatase de ello. Pero las brujas no se equivocaban, Macbeth no caerá vencido hasta que el gran bosque de Birnam avance hacia su castillo, algo que parecía imposible para la inteligencia de Macbeth. Quizás vivamos tan ciegos como él, atrincherados en nuestros inexpugnables castillos de estupidez sin darnos cuenta de que el bosque ha empezado a moverse hacia nosotros."
"Tú, el buscador de ranas, (...) eres un buscador de lo imposible. Hablar de ranas será dentro de poco tiempo como hablar de dinosaurios, de seres que han pasado a ser solo ideas, sombras o palabras, nada más que palabras, palabras que se extinguirán como las mismas ranas por la falta de uso. Entonces, eres también un buscador de palabras con vocación de extinguirse."
"Dudas de si alguna vez la has amado o solo amabas la imposibilidad de su amor"».
Elisa Rodríguez Court.




Presentación de La rana de Shakespeare en La Noche del 1900 (Huelva), con Manuel Moya (13 de junio de 2019).







Presentación de La rana de Shakespeare en Casa del Inca (Montilla, Córdoba), con Ofelia Ara Rous (22 de febrero de 2019).


Presentación de La rana de Shakespeare en La República de las Letras (Córdoba), con Mario Cuenca Sandoval (18 de octubre de 2018).









«Un libro escrito en segunda persona ya es interesante por sí mismo. Si además lo vas hilvanando de una sabiduría despegada que fluye de forma natural, sin forzar de ninguna manera el discurso, se produce el milagro de la seducción o quizá la inmersión en un mundo ficticio que cambia para siempre tus coordenadas. La rana de Shakespeare lleva esa magia implícita. Lo recomiendo encarecidamente».
«Es un libro-poema. Lo estoy disfrutando como si no hubiera otra historia en el mundo».

María Alcocer González.



Recomendación de LAB Audioteca de babel en Instagram (22 de diciembre de 2018)



Recomendación de Ana Espino y La República de las Letras (19 de octubre de 2018).







Lectura al atardecer (Dori Serrano).














Uno de los cuadros a los que se alude en la novela es Bad boy, de Eric Fischl:
«El efecto es una consecución de sombras y luces, como rayas de una cebra sobre tu sábana blanca. Ese haz de luz filtrada en trazos paralelos te recuerda un cuadro en el que hay una mujer tendida sobre una cama baja, desnuda, cebrina, somnolienta y entretenida con los dedos de uno de sus pies, mostrando su sexo velludo, mientras un muchacho roba algo de su bolso, abandonado en una repisa junto a un frutero, sin apartar su mirada del hipnótico y voluptuoso cuerpo desnudo».
Ricardo Reques, La rana de Shakespeare. 






Pedidos en Baile del Sol


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