La abandonada, de Ramón Gómez de la Serna

Por esa mujer han pasado todos los hombres, y por eso cuando mira las estrellas los ve a todos. ¡Tantos como estrellas y todos desconocidos y lejanos!
Sin embargo, conserva cierta presencia de mujer bella y conserva sus senos, aunque la ha costado un gran trabajo salvarlos de los ladrones, que se los quieren llevar, que los quieren arrancar, unos senos gastados, como se desgasta hasta la piedra en que tocan y besan las beatas. 
Perdida, aburrida de que todos la conozcan y de conocerles a todos, abandonada y desesperada en la noche, sin poder poseer al nuevo, porque ya no habrá nuevo para ella, le ha dicho al farol de su esquina solitaria con una ternura y un deseo renacidos:
—¿Vienes?...

Ramón Gómez de la Serna. La abandonada. 

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