Heridas de la vida

La vida, desde el mismo momento del nacimiento, te va haciendo heridas, algunas físicas que dejan huella en la piel y otras, quizás más profundas, que quedan enquistadas en la memoria. A veces las heridas que se creían cerradas vuelven a abrirse y hacen brotar recuerdos de pequeñas tragedias humanas y nostalgias de lo que ha quedado en el pasado. Juan Carlos Méndez Guédez nos habla, en doce cuentos, del azar con el que surgen estas heridas y de su resonancia en cualquier momento de la existencia. En Ideogramas se relata la persistencia de un puente entre dos países, Venezuela y España, formado por frágiles hilos temporales y la importancia de fugaces imágenes que el autor transforma bellamente en relatos. Méndez Guédez nos acerca a la realidad venezolana vista desde el recuerdo, desde la distancia tal vez buscada y desde la tierna añoranza de pequeñas y sensuales evocaciones. Lo sensitivo, lo táctil, está muy presente en estos cuentos y es quizás el armazón que mejor une las historias cuyos protagonistas se ven conmovidos por la espiral de un ombligo, por el frío tacto de la nieve, por unos muslos prometedores, por unas zapatillas grises que llegan hasta la playa o por el corte limpio que se produce por sorpresa en la mejilla de una niña. De nuevo este autor venezolano pone voz a los emigrantes que se han establecido en España y que conviven con una doble realidad, la de su país de origen y la del lugar que han elegido para vivir, con todo el trasfondo social que implica esta dualidad, y lo hace con su peculiar y cálido lenguaje vitalista, híbrido y melodioso, donde no faltan alusiones intertextuales, algunos ensayos arriesgados e innovadores o ciertos matices postmodernos. Ideogramas, está lleno de sorpresas; desde los primeros párrafos se descubre una voz fresca, sugerente que renueva el placer de la lectura. Los sentimientos afloran en las situaciones más cotidianas y, con una prosa cargada de lirismo, de emociones, de cierto humor contenido, el autor nos muestra personajes frágiles, introspectivos, cargados de enigmas, mecidos por el vaivén del azar y, en muchos casos, anhelantes de una vida mejor. Son relatos sencillos de gran calidad literaria, con metáforas de fuerte carga poética, escritos desde una mirada muy personal y con una forma de narrar cautivadora.















Ideogramas
Juan Carlos Méndez Guédez 

Páginas de espuma., 2012

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