Libro de libros. Bartleby y compañía

Los bartlebys, para Enrique Vila-Matas, son los escritores que, en un momento determinado de su vida, deciden dejar de escribir. Es su forma de mostrar una profunda negación del mundo. Bartleby es el personaje de Melville, un apocado escribiente que, ante cualquier petición, responde diciendo: "Preferiría no hacerlo". 
En verano el calor te obliga a prolongar la vigilia y eso te permite un mayor tiempo para leer. Este mes he elegido como cicerone de mis lecturas a Vila-Matas a través de Bartleby y compañía. No ha sido una lectura lineal sino que he hecho paradas en algunos de los autores de los que habla, haciendo relecturas de las obras de Rulfo, Walser, Kafka, Lerin, Torga, Rimbaud, Borges, Monterroso, Salinger, Tabucchi, Saramago, Melville, Wilde, Maupassant, Joyce…, con descubrimientos como Felisberto Hernández o Julien Gracq y con deseos de que existiesen los imaginados Deraín, Malú, Moretti, Pineda o Maniere. Así, en un juego laberíntico que nos conduce de un autor a otro, sus 180 páginas se convierten en un amplio anaquel repleto de volúmenes bien elegidos que nunca son excesivos. 
Vila-Matas nos ayuda a reflexionar sobre las aspiraciones de escritores y lectores en el universo de la literatura. Tal vez, como el propio narrador, en la inmovilidad de la lectura encontremos la seguridad de esa protección que otorga la soledad en ciertos momentos buscados. Pero todos estos bartlebys, cuya particularidad es su decisión de omitirse, de pasar al plano de los anónimos, de borrar en definitiva lo más posible sus huellas, nos dan una lección de humildad en un mundo donde parece que lo único que importa es la fama y el reconocimiento y nos enseñan que la sabiduría puede estar en el silencio que, con mucha frecuencia, es más elocuente que las palabras. 
















Bartleby y compañía 
Enrique Vila-Matas
Anagrama, 2000

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