Chéjov y la dama del perrito

Decía Gorki que cuando estaba en presencia de Chejov, éste le trasmitía, de forma inconsciente, un deseo de ser más sencillo, más sincero y más verdadero. Esta entrañable empatía la tenemos también sus lectores cuando leemos obras como La dama del perrito. Éste es un cuento con una trama sencilla de infidelidades e infelicidades, cargada de sentimiento y un cierto erotismo velado que, como otros relatos de Chejov, no tiene un final. 
Gúrov es un hombre casado y de naturaleza infiel que conoce a Anna una joven e inocente dama de ojos grises, también casada, que pasea con elegancia a su perrito blanco por las calles de Yalta durante sus vacaciones. Anna es infeliz en su matrimonio y por eso se deja seducir por el experimentado Gúrov. 
En medio de su idilio Gúrov se acerca a la sabiduría desde la contemplación de la belleza. 
“Sentado al lado de una mujer joven, que tan bella parecía a la luz del amanecer, con el ánimo sereno, anonadado por la visión de ese fastuoso panorama —el mar, las montañas, las nubes, el anchuroso cielo—, Gúrov reflexiona que en realidad, si se para uno a pensarlo, todo es bello en este mundo, salvo lo que nosotros mismos discurrimos y hacemos cuando olvidamos los fines supremos de la existencia y nuestra dignidad humana”. 
Con el final de las vacaciones cada uno debe regresar a su ciudad y ambos amantes se despiden pensando que ese adiós es definitivo, En una estación que olía a otoño ella se aleja con su maleta cargada de culpa y él piensa en volver al norte lleno de sentimientos confusos. 
“Estaba conmovido, triste, y se sentía algo arrepentido, pues esa mujer joven, a la que nunca volvería a ver, no había sido feliz a su lado…” 
Ya en Moscú, lejos de aquella bella mujer, Gúrov se da cuenta de que, por primera vez en su vida, se ha enamorado a pesar de su edad. Está tan desolado que va a buscarla a San Petersburgo, entra en el teatro al que ella asiste y el corazón se le encoge al verla de nuevo. A partir de ese momento comienzan sus dobles vidas con unos encuentros en los que Anna, llorosa, siente pesados remordimientos y Gúrov empieza a verse viejo sin saber si podrá elegir el destino que quiere. 
“…todo lo que era importante, interesante, indispensable para él, todo aquello en lo que se mostraba sincero y no se engañaba, aquello que constituía la esencia misma de la vida, transcurría a espaldas de los otros, mientras que todo lo que era mentira, el envoltorio en que se ocultaba para disimular la verdad,…., todo eso estaba a la vista”. 
En su modo de creación narrativa Chéjov se mantiene al margen de las historias que narra, explica la vida de los personajes sin estorbarlos, sin juzgarlos directamente, sin intentar dar lecciones morales, creando sólo fragmentos de historias cotidianas. Su prosa está libre de ornamentos, es directa y sencilla pero minuciosamente elaborada. La dama del perrito, una obra tardía, es un magnífico ejemplo de su modo de escribir y uno de mis cuentos preferidos. Además, esta cuidada edición ilustrada de Nórdica LIbros hace que el placer de su lectura sea aún mayor.




La dama del perrito (1899)
Antón Chéjov
Ilustraciones: Javier Zabala
Traducción: Víctor Gallego 


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