Juegos sobre el tablero

Duchamp cuando pintó Retrato de jugadores de ajedrez utilizó técnicas cubistas para intentar reflejar, de algún modo, los complejos mecanismos mentales que exige el juego a los oponentes. Sentados, frente a frente, los contrincantes buscan, encuentran, engañan, desconfían, provocan e intentan alcanzar una misma meta final. Esta tensión está también presente en la novela de Juan Soto Ivars titulada Ajedrez para un detective novato que le ha servido para ganar el XVIII Premio de Novela Ateneo Joven de Sevilla. El resultado en Duchamp fue una imagen deformada alejada de la mirada habitual, algo similar a la visión sarcástica y casi grotesca de la sociedad que nos muestra Soto Ivars. La novela, estructurada en dos partes, es narrada por el protagonista, un joven que escribe novelas policiacas para un autor de éxito y que, tras un episodio escabroso, se convierte en el aprendiz de Marcos Lapiedra, un afamado detective que utiliza unos métodos muy particulares para resolver sus casos. La primera parte recuerda la tradición literaria de la picaresca del aprendiz respecto al maestro. Los progresos que, cada mañana, el protagonista hace frente a Lapiedra sobre el tablero de ajedrez, son un reflejo fiel de sus avances en su instrucción como detective donde aprende, entre otras cosas, una peculiar forma de interrogar o las técnicas más sofisticadas del disfraz. En la segunda parte asistimos a la decadencia física y al declive existencial de su maestro mientras tratan de resolver un macabro caso de un estrangulador de mujeres. De forma paralela el protagonista vive una relación con una ninfómana menor que, al principio, es una obsesión perturbadora que obstaculiza sus metas laborales pero, con el paso del tiempo, se relativiza y su atracción se convierte en amor y cierta ternura. En el texto hay sugerentes y continuas provocaciones en lo literario, lo cinematográfico, lo político, lo religioso o lo ético. Se nos presenta un escenario en una ciudad lúgubre, decadente, violenta y gris donde no faltan mutantes que viven en el subsuelo, un monstruo marino que mira con su ojo desmesurado o engendros biónicos perfectamente ensamblados. Los personajes utilizan la literatura para entender mejor el mundo, el miedo, las angustias, el comportamiento de mujeres malvadas. Hay diálogos fluidos e inteligentes, pasajes indecorosos y una actitud cínica de los personajes en un equilibrio bien conseguido. En una entrevista de Pierre Cabanne, Duchamp confesaba que el origen del cuadro arriba mencionado nació de su desconfianza contra lo sistemático, como negación a aceptar las fórmulas establecidas. Esta misma actitud inconformista e irreverente, pero también muy divertida, se puede encontrar en el juego literario que nos propone esta novela.












Ajedrez para un detective novato
Juan Soto Ivars

Algaida Editores, 2013

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