La vida no basta

La literatura, como todo arte, es la demostración de que la vida no basta. Eso pensaba Pessoa y es la idea que persigue al protagonista narrador de esta novela, un escritor en ciernes, que fabula para salir del tedio y reflexiona sobre el proceso creativo. La historia transcurre en un solo día en el que las vidas de distintos personajes se suceden y entrecruzan prácticamente sin salir de los pasillos de un hospital. Allí nos encontramos a Manaport, un escritor de éxito que sufre una grave enfermedad, a Sandrucas que ha perdido todo lo que amaba y quiere donar su cuerpo a la ciencia, a la doctora Castillejos que somatiza las enfermedades de sus pacientes, al párroco Ivo que en su ancianidad padece una crisis de fe, al ambicioso Fermín Cojosa que escucha a su conciencia y pergeña oscuros negocios gracias a un suero que borra los recuerdos, a Laura la enfermera de ojos casi verdes, a Begoña, una psicóloga a la que una paciente usurpa su papel o a Julián, entre otros —incluidos algunos fantasmas—, el camillero y amigo íntimo del narrador, al que le gusta el misterio y las intrigas, que protagoniza la trama central, aquella que lleva al narrador a explorar la frontera entre lo real y lo imaginario, a sumergirse en laberintos oscuros, a asomarse al abismo de lo fantástico que se abre a sus pies mientras escribe. Y precisamente ahí es donde surge el juego metaliterario que nos muestra el propio proceso de la escritura de la novela, como las manos de Escher que se dibujan a sí mismas. 
En las páginas de Hospital cínico, se nombran autores como Borges, Lovecraft, Conan Doyle, Kafka, Pessoa o Gastón Leroux, entre otros, pero Bolaño se convierte además en personaje o, al menos, alguien que se parece mucho a él. Diego Prado alterna con habilidad los diálogos desenfadados y nada forzados, con pasajes líricos muy trabajados —utilizando metáforas sorprendentes e ingeniosas— y con fragmentos cargados de humor fresco y en ocasiones surrealista. Con ironía fina va suturando las peripecias de los distintos personajes y disecciona con destreza sus diversas personalidades. Hay también suspense en sus páginas en las que el manejo de los tiempos nos puede recordar un guión cinematográfico o una pieza de teatro. En definitiva esta novela reúne todos los elementos necesarios para que podamos disfrutar de su lectura, Prado sabe muy bien que la literatura es ante todo un juego y él lo hace divertido, algo que cuando el escritor es capaz de traspasar a las páginas, los lectores siempre aprecian.












Hospital cínico
Diego Prado

Editorial Sloper, 2013

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