Lecciones de retórica

Lodge decía que la narrativa es un arte esencialmente retórico y Flavia Company, en su libro Trastornos literarios, nos lo demuestra con gran imaginación. En la primera parte, que da título al volumen, recopila cuarenta y cuatro textos breves cada uno de los cuales es un ejemplo claro y sencillo del uso de una figura retórica diferente. La segunda parte, titulada Frases (muy) hechas, está constituida por treinta y dos historias, en las que la autora lleva a sus máximas consecuencias la expresión de locuciones y frases hechas que utilizamos en el lenguaje cotidiano, sacándolas de contexto o desposeyéndolas de su sentido figurado. La última parte, La vida en prosa, recoge cincuenta y nueve relatos que tienen su origen en titulares de prensa y con ellos crea historias paralelas e introduce variaciones hasta conseguir dar un giro a los enunciados originales.
Si los autores postmodernos no tienen ningún inconveniente en mostrar de un modo u otro los mecanismos de sus construcciones ficticias, aquí, Flavia Company los explica abiertamente. Con una gran maestría nos presenta una colección de textos escritos con soltura, cargados de ironía y ternura, donde no faltan los finales imprevisibles que le sirven para hacernos reflexionar sobre el lenguaje que configura nuestro mundo.














Trastornos literarios
Flavia Company
Páginas de Espuma (2011)

Publicado en Cuadernos del Sur el 30 de junio de 2012







El regreso de Simbad

Un viaje para recuperar los sueños de la infancia

En su segundo viaje, Simbad el marino llegó a una isla con estrechos valles repletos de piedras preciosas y serpientes gigantescas donde, además, habitaba el ave Roc, una inmensa rapaz que alimentaba a sus polluelos con elefantes. Ese lugar podría ser, según Jordi Esteva, Socotra, una isla perdida en el Océano Índico, aislada por su escarpado litoral y unos vientos hostiles que han dificultado siempre la llegada de barcos. 
Contaba Marco Polo que en Socotra se encontraban los mejores magos del mundo capaces de hacer hechizos y brujerías que no debían ser descritos en su libro. Decía que con sus encantamientos podían impedir que los barcos abandonasen la isla invirtiendo la dirección de los vientos o provocar grandes tempestades. 
Con esos atractivos antecedentes y cumpliendo un sueño infantil llega a Socotra Jordi Esteva, escritor y fotógrafo barcelonés que siempre ha querido perseguir los mitos escondidos en las culturas orientales y africanas y, a su regreso, igual que hizo Simbad, nos cuenta en su libro Socotra, la isla de los genios, editado por Atalanta (2011), su extraordinaria aventura. 
Los que hemos tenido la fortuna de viajar por países árabes fuera de las rutas turísticas conocemos la grata y desinteresada hospitalidad de sus gentes. A Jordi Esteva le acompañan hombres sencillos y amigables, de ojos negros y expresivos, que comparten con él momentos inolvidables y le cuentan historias mágicas. Su guía es Abdelwahab, nieto del último sultán de Socotra, gran conocedor de las costumbres de su pueblo y sensibilizado con las riquezas únicas de su tierra. 
Socotra siempre fue conocida por su ámbar gris, por los antaño preciados árboles del incienso y de la mirra, por los dragos cuya savia roja era conocida como sangre del dragón. En una isla tan apartada del continente, el aislamiento propicia la evolución de formas únicas y da origen a raros endemismos de fauna y flora. Dejándose hechizar por esos paisajes antiguos y únicos, por esas gentes, Jordi Esteva inicia un viaje interior a territorios poco explorados que le lleva a reflexionar sobre el pasado, sobre los valores importantes en la vida y con frecuencia se retrotrae a su infancia cuando soñaba viajes leyendo los libros y revistas que le mostraban las maravillas del mundo. Por momentos el autor podría estar en cualquier época; en Socotra la tecnología aún no ha irrumpido con fuerza, ni siquiera los coches son de utilidad en un paisaje tan agreste y siente tristeza al pensar que quizá todo eso se perderá dentro de poco tiempo. 
El hombre del fuego es el que le abre las puertas de lo más antiguo de aquel mundo donde están presentes las creencias preislámicas, con genios (yins) y magos, con mujeres que muestran su rostro mestizo y bello y dejan que el viento juegue con su melena, donde sus pobladores utilizan una lengua antigua y extraña y sienten el placer de contar y escuchar historias al calor de una hoguera. Historias que se enlazan, bajo las estrellas, a través de distintos personajes como en Las Mil y una Noches. 
“Socotra, la isla de los genios”, cuyo texto viene acompañado por magníficas fotografías del autor, es un libro muy recomendable, un ejemplo de la verdadera literatura de viajes que nos habla del paso del tiempo, de las amenazas de la globalización, de otras culturas, de la forma en la que nuestro mundo se aparta de sus orígenes y de la naturaleza, de los mundos que desaparecen y de las leyendas que mueren cuando ya no hay nadie que las sepa repetir. El viaje termina en los altos de al-Haggar llamando a gritos al ave Roc en cuyas garras voló Simbad y los que leímos de niños sus aventuras para transportarnos a mundos de ilusión.














Socotra, la isla de los genios
Jordi Esteva
Atalanta (2011)

La Noche, de Francisco Tario

En el laberinto de mis lecturas unos libros me llevan a otros libros, unos autores me presentan a otros autores y la gran mayoría caen en el olvido. Son muchos los libros que pasan a las estanterías con pocas esperanzas de volver a ser abiertos. Solo en contadas ocasiones llega a mis manos un libro que me hace sentir cierto desasosiego por no haberlo conocido antes, por no haberlo leído antes. Son libros que me cautivan desde las primeras páginas, que me obligan a leer con pausa y que me advierten que no tardaré mucho tiempo en volver a ellos buscando nuevas lecturas. Uno de estos libros es “La noche”, una colección de dieciocho cuentos de Francisco Tario (seudónimo de Francisco Peláez) y que ha editado Atalanta. Este autor mexicano, con una imaginación desbordante y con personajes que nos inspiran ternura, utiliza el absurdo para poner en evidencia nuestra conducta, la conducta de una sociedad absurda. En ocasiones trata el terror con humor; en otras, dota de inteligencia a objetos tan extraños como féretros, barcos o trajes y con ellos se ríe de la estupidez del mundo que hemos creado. Hombres locos, fantasmas que ignoran que lo son, seres que podrían formar parte de un bestiario particular, una gallina vengativa, un perro melancólico, el escritor tétrico con adolescencia complicada, un muñeco al que nadie quiere comprar, un balcón ocupado por los sueños, un hombre que no tarda en cumplir la promesa que le hizo a su hijo de que un día naufragaría, un vegetariano trasformado en caníbal, la relación de un hombre con su perro amarillo… Son todos cuentos brillantes habitados por personajes que asumen, en parte, hechos imposibles porque ellos mismos son improbables pero que viven rodeados de una realidad cercana y reconocible; cuentos que no dejan de seducirnos y nos conducen al universo sorprendente y particular de Tario. 


















La noche
Francisco Tario

Atalanta (2012)

Cartas de Mamá, de Julio Cortázar

Otro libro excelentemente editado por Nórdica. Sobre este cuento Borges hizo el siguiente comentario: 
“En «Cartas de Mamá» lo trivial, lo necesariamente trivial, está en el título, en el proceder de los personajes y en la mención continua de marcas de cigarrillos o de estaciones de subterráneos. El prodigio requiere esos pormenores”
“Otro rasgo quiero indicar. Lo sobrenatural, en este admirable relato, no se declara, se insinúa, lo cual le da más fuerza, como en el «Izur» de Lugones. Queda la posibilidad de que todo sea una alucinación de la culpa. Alguien que parecía inofensivo vuelve atrozmente”.















Cartas de mamá
Julio Cortázar
Prólogo: Jorge Luis Borges
Nórdica Libros (2012)

Claraboya de Saramago

Aunque quizás sea una idea controvertida siempre he creído que los grandes talentos, en ciencia o en arte, tienen su máxima cota de creatividad y genialidad alrededor de los treinta años o incluso antes. Luego se puede madurar la obra, profundizar en ella, pero el genio viene ya impreso desde ese momento y aquellos que no hayan conseguido logros importantes a esa edad, probablemente, nunca llegarán a destacar lo suficiente para que sus ideas o sus obras pasen a la posteridad o contribuyan a cambiar nuestra forma de entender el mundo. Y como ejemplo de excepciones que confirman la regla, entre otros posibles, siempre mencionaba a Saramago que destacó con brillantez con una edad más avanzada, con una obra sobresaliente más tardía, pasando en la penumbra del anonimato su obra temprana. Ahora, como un regalo, llega a mis manos Claraboya y descubro el genio de Saramago en una obra que escribió alrededor de los treinta años y veo que, nuevamente, la hipótesis se cumple.
Saramago entra en las casas de varios vecinos humildes que conviven en un mismo bloque de un barrio de Lisboa y observa el paso de su vida cotidiana. Poco a poco va descubriendo que entre sus paredes se suceden ilusiones, desengaños, miedos, tristezas, esperanzas y derrotas. Allí habitan personajes cercanos con problemas cotidianos marcados por las penurias económicas, por las relaciones de pareja, por el valor del sexo, por los fracasos vitales, donde la irrupción de un nuevo inquilino puede perturbar ese inestable equilibrio en el que todos viven. Es una reflexión sobre la dura vida de mediados del pasado siglo que me recuerda al mejor Cela donde lo particular se convierte en universal y esa es la grandeza de su obra. 















Claraboya
José Saramago 
Traducción: Pilar del Río
Editorial: Alfaguara (2012)



El artista silencioso

Dice Harold Bloom que cuando lee a Chéjov tiene la impresión de que todo el mundo está sumergido por la soledad y la falta de comprensión. Y eso es porque se puede hablar de la soledad y el desamparo sin que estos sean los temas centrales del cuento. El viajero inmóvil, el primer libro de cuentos de Ramón Rodríguez Pérez, nos habla de la incomprensión de personajes que, a pesar de tener una existencia mediocre, mantienen una ilusión vitalista y saben encontrar la felicidad en pequeños recovecos de su existencia. En un momento en el que los cuentistas españoles parecen dirigidos por las modas anglosajonas, el autor nos muestra el componente social que ha caracterizado a autores tan relevantes, y en ocasiones olvidados, como Aldecoa, Cela o Delibes entre otros. 
Conozco a Ramón Rodríguez Pérez primero como pintor y luego como poeta que, en su caso, viene a ser lo mismo. Pero de forma paralela y silenciosa ha cultivado el cuento de un modo personal y su calidad ha quedado avalada por numerosos premios en distintos certámenes literarios. Ahora, la editorial Paso de Cebra ha recogido de forma muy acertada una colección de estos cuentos en los que predomina el humor en sus múltiples facetas como la ironía, la parodia, el sarcasmo o el absurdo y que están habitados por personajes cotidianos con los que nos podemos encontrar en los rincones de nuestras ciudades; personajes peculiares, con un calor cercano, cargados de ternura, que aceptan sin queja su particular derrota vital, que frecuentan sórdidas tabernas y se ilusionan con partidos de fútbol. 
El cuento que da título al volumen es una hipérbole del lector compulsivo, la pasión por la lectura llevada a sus últimas consecuencias, donde el protagonista puede sumergirse en la filosofía de Kant, en la poesía de Rilke o en la prosa de Joyce con la misma delectación que lee la alineación de un equipo de fútbol o las etiquetas de las latas de conserva que lo transportan a mundos desconocidos y exóticos. El juego metaliterario aparece en éste y otros cuentos entre los que caben destacar El círculo esférico y Espejos que giran en torno al encuentro de sendos funcionarios con la obra de Borges. El protagonista de Kilómetro 12 podría ser el prototipo de los personajes que pueblan la mayoría de estos relatos. En este caso se trata de un antiguo jugador de fútbol de tercera división con un destino incierto, que sabe paladear sus efímeros momentos de gloria y, cuando se topa de frente con su triste realidad, es capaz de seguir hacia delante. Dos relatos podrían calificarse de fantásticos e hilarantes: El estigma y El Intruso. En ambos hay un elemento que irrumpe en la vida cotidiana de los personajes y la subvierte hasta llegar al absurdo pero son resueltos con el mismo humor fino que impregna todo el volumen. El binomio poeta provinciano-prostituta aparece en Un artista realizado y Esclavo de los Lacedemonios donde algunos de los personajes quedan nítidamente definidos por sus ocurrentes apodos. El realismo social es más acusado en Zona cero, Polígono Sur y Todo un campeón, en los que se dibujan con acierto los barrios y las gentes más desfavorecidas. Quizás uno de los cuentos más surrealistas y divertidos, por combinar de modo sorpresivo lo rural con la ciencia ficción, es Zahoríes; escrito en forma epistolar narra la vivencia de un hombre de pueblo que es llevado a Marte por la Nasa con la importante misión de encontrar agua. El autor parece sugerirnos la conveniencia de escuchar la pausada sabiduría rural en lugar de dejarnos arrastrar por la inmediatez de las tecnologías más punteras. Así hasta quince cuentos neorrealistas, muy acabados, escritos con talento y una cuidada prosa, con un gran sentido del humor y un estilo particular e inconfundible. El Viajero inmóvil es, en definitiva, una colección de cuentos amables, divertidos y una lectura muy recomendable.











El viajero inmóvil
Ramón Rodríguez Pérez
Paso de Cebra (2011)

Los viajes equivocados de Clara Obligado

El azar juega un papel crucial en nuestras vidas desde antes incluso de ser concebidos hasta nuestro último instante y en pocas ocasiones podemos decidir nuestro destino aunque sí la forma de afrontarlo. La vida entonces es solo un viaje al que te empuja el azar. 
Clara Obligado con este libro de cuentos, entra en una espiral logarítmica que el tiempo hace tridimensional, donde a cada vuelta, cada vez más abierta, el azar hace que los personajes se reencuentren con su pasado. Hay un hilo conductor que hilvana las historias y nos ayuda a comprenderlas mejor, a hacerlas más universales. Los personajes viven su vida cotidiana buscando los caminos de la felicidad pero se encuentran en momentos y lugares trascendentes de la historia y eso hace que su vida cambie de rumbo e inicien un viaje equivocado pero también quizás, el único posible. Y en medio de estos relatos hay un compromiso ético con denuncias a la insensatez humana, a la deshumanización de los conflictos, a la indiferencia ante el horror de los demás, al maltrato a la mujer y al menor, a la globalización y al daño al medio ambiente y nos muestra lo imperfectos que somos los humanos. Aquí están las ilusiones rotas de Jan Siedlecki, obligado a salir de su pueblo polaco hasta llegar por error a Buenos Aires, el auge y el declive de un emigrante cargado de monedas con las que crea su imperio a orillas del Paraná, la desesperanza de un hombre que sufre viendo cómo todo su frío mundo se transforma y le lleva a cometer la más cobarde de las atrocidades, la renuncia de una mujer a un amor tranquilo y verdadero a cambio de la aventura de los viajes, o el silencio del guardagujas de la estación de Angoulème que es testigo de la indiferencia de quienes le rodean ante una realidad especialmente dramática de un mundo despiadado, cruel y sin sentido. Así hasta once historias bellas, inquietantes y reveladoras, con personajes que se cruzan, que saltan de un relato a otro a cada vuelta de esa hélice que es la vida; cuentos que nos invitan a hacernos preguntas acerca de nuestra sociedad y de la historia sobre la que ésta se ha construido. 
Clara Obligado, que tiene una amplísima trayectoria literaria con la publicación de varias novelas, ensayos y volúmenes de cuentos, ha contribuido, además, de forma notable al desarrollo y conocimiento de la literatura actual de habla hispana con sus talleres literarios, por los que han pasado importantes cuentistas, y por su labor como antóloga de microcuentos, difundiendo este género y dando a conocer a grandes microcuentistas. En los relatos contenidos en El libro de los viajes equivocados podemos encontrar algunos guiños metaliterarios con los que la autora nos muestra su gran pasión por la literatura, un viaje personal seguro emocionante y nada equivocado. 













El libro de los viajes equivocados
Clara Obligado
Editorial: Páginas de espuma (2011)

Visión de lo fantástico

Para alguien que viene del mundo ciencia siempre es grato encontrarse con estudios literarios como el que presenta David Roas en un ensayo recientemente publicado por Páginas de Espuma donde, de modo sistemático, se disecciona y analiza con claridad y precisión cada uno de los componentes del género fantástico. Lo fantástico en la literatura, pero también en el cine, o en el cómic es una categoría estética que refleja el conflicto entre lo real y lo imposible. Hay cuatro conceptos claves con los que el autor vertebra su argumentación: la realidad, lo imposible, el miedo y el lenguaje. La realidad es lo cotidiano, lo que nos parece normal y sólo cuando entra en ella un componente que la subvierte se produce lo fantástico. Esto le sirve al autor para diferenciar la literatura fantástica de otros géneros próximos como, por ejemplo, la literatura de mundos paralelos maravillosos, la ciencia ficción o el realismo mágico donde no hay tal subversión porque lo extraño se acepta con naturalidad, como parte de la realidad reconocida. Por eso, el segundo elemento, lo imposible, es determinante como definitorio de este género. Lo fantástico no puede funcionar sin la presencia de lo imposible percibida como tal por los personajes y por el lector. El miedo metafísico, la impresión amenazante de una realidad que deja de funcionar, es otro factor que caracteriza lo fantástico, que lo hace divergir de todo aquello que no causa asombro inquietante en los personajes. Por último, el lenguaje y sus límites juegan un papel decisivo en la construcción realista y verosímil del espacio por el que se mueven los personajes antes de que irrumpa un fenómeno insólito y perturbador. El lenguaje debe ser capaz de transmitir lo indecible. 
Una vez sentadas las bases de su definición, Roas dedica el último capítulo a analizar lo fantástico en la posmodernidad, iniciando su discusión con el caso particular de Kafka donde la excepción es aceptada por los personajes y pasa a ser una regla del funcionamiento de su mundo, lo que hace que no encaje estrictamente en la definición de fantástico. Continúa con ejemplos esclarecedores de grandes autores de nuestro panorama literario postmoderno que son referencia en el género como Cristina Fernández Cubas, José María Merino o Juan José Millás, entre otros grandes maestros. El escepticismo postmoderno rompe con el cuento fantástico tradicional e introduce elementos que perturban la cotidianidad de nuestra realidad ayudándose en ocasiones del humor y la ironía para reforzar sus efectos. 
Con el ensayo Tras los límites de lo real. Una definición de lo fantástico, David Roas, profesor de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada en la Universidad Autónoma de Barcelona, ha obtenido el Premio Málaga de Ensayo 2011. Es un estudio brillante, arriesgado y esclarecedor que se presta a la discusión y nos acerca más a este apasionante género que en la literatura hispana no ha suscitado la atención que históricamente ha tenido en los países de habla inglesa.











Tras los límites de lo real. Una definición de lo fantástico
David Roas

Editorial: Páginas de Espuma (2011)

Sin lápiz ni papel

Con frecuencia los escritores tienen una doble vida. Una vida para sobrevivir, en la que tienen que hacer los más dispares trabajos y otra para volar, sentados frente a un papel en blanco en el que derramar su creatividad. De esto trata el original, entretenido y revelador libro de Daría Galateria publicado en Impedimenta, una editorial que cuida minuciosamente el diseño de sus libros y que nos tiene acostumbrados a sorpresas agradables. Leyendo Trabajos forzados (Los otros oficios de los escritores) nos damos cuenta que algunas de las mejores obras de la literatura de comienzos del siglo XX se han escrito en condiciones precarias, muy alejadas del lujo en el que se instalan algunos de los autores actuales cuyas obras tienen amplias ventas a pesar de que su calidad literaria no siempre las justifique. Conocer los trabajos a los que se han dedicado los diferentes autores a lo largo de su vida nos ayuda a comprender mejor sus obras e incluso a valorarlas de otro modo y admirarlas aún más si cabe. Gorki fue maltratado de niño y, con sólo once años, tuvo que buscarse la vida en variados oficios, por eso, sus mejores obras reflejan fielmente la realidad social que padeció. También explica el origen de los libros de aventuras e Jack London que vivió desde muy joven una vida muy intensa y, al igual que George Orwell o Charles Bukowski, entre otros, padeció momentos de gran penuria. Kafka, más sosegado, fue un agente de seguros durante toda su vida laboral y aprovechaba para descansar después de cada jornada para poder escribir por las noches. Ninguno de los compañeros de Thomas Eliot podía sospechar que éste, mientras trabajaba en el banco con relaciones externas, manejaba términos en diferentes idiomas que le servían, por su sonido, para componer sus poemas. Así Daria Galateria, investigadora y crítica literaria, va mostrándonos con bellas historias la vida laboral de veinticuatro grandes autores, algunos de los cuales, han contribuido a cambiar el modo de entender la literatura. 
Impedimenta nos invita en esta ocasión a leer un libro divertido, curioso y sugerente que nos acerca de una forma desenfadada a la vida cotidiana de grandes escritores. Toda una lección de humildad y un acicate para los que intentamos llevar adelante dos vidas intelectuales distintas.













Trabajos forzados. Los otros oficios de los escritores 
Daria Galateria 
Traducción: Félix Romeo
Editorial Impedimenta, (2011) 
Publicado en Cuadernos del Sur el 18 de febrero de 2012

El nacimiento de la col, de Rubén Darío

En el paraíso terrenal, en el día luminoso en que las flores fueron creadas, y antes de que Eva fuese tentada por la serpiente, el maligno espíritu se acercó a la más linda rosa nueva en el momento en que ella tendía, a la caricia del celeste sol, la roja virginidad de sus labios.
-Eres bella.
-Lo soy -dijo la rosa.
-Bella y feliz – prosiguió el diablo-. Tienes el color, la gracia y el aroma. Pero…
-¿Pero?...
-No eres útil. ¿No miras esos altos árboles llenos de bellotas? Ésos, a más de ser frondosos, dan alimento a muchedumbres de seres animados que se detienen bajo sus ramas. Rosa, ser bella es poco… 
La rosa entonces –tentada como después lo sería la mujer- deseó la utilidad, de tal modo que hubo palidez en su púrpura.
Pasó el buen Dios después del alba siguiente.
-Padre –dijo aquella princesa floral, temblando en su perfumada belleza-, ¿queréis hacerme útil? 
-Sea, hija mía –contestó el Señor, sonriendo. 
Y entonces vio el mundo la primera col.
Rubén Darío. El nacimiento de la col 

El libro de las maravillas de Fernando Clemot


“Todo en este cuarto huele a útero y a despedida”. Eso dice C. , un paciente que ha ingresado en la clínica Dante, de cuidados paliativos, para pasar los últimos días de su vida. Allí reflexiona introspectivamente y piensa que nada ha sido como lo imaginaba de niño y que su vida se podía resumir en unas pocas líneas. Pero siente que si cambia el presente quizás cambie también el pasado, que si escucha otras vidas, otros viajes, tal vez puedan pasar a formar parte de él. A C. le fascina imaginar a Marco Polo dictando sus viajes a Rustichello en la cárcel de Génova. Por eso lleva consigo mapas y cuadernos con apuntes de lugares muy diferentes, lugares que hubiese deseado visitar pero a los que, por distintos motivos, no ha podido llegar. Y por eso decide empezar a escribir los viajes que otros han vivido. Allí van pasando lentos los días y C. escucha, sobre todo escucha, los itinerarios que han significado puntos de inflexión en la vida de personajes entrañables como Bridoso cuando le ingresan en la sala de críticos de la que nadie regresa. Las horas son eternas dentro de la clínica; un reportaje en la televisión le puede traer recuerdos del momento en el que Jenny le confiesa algo que le produjo un profundo dolor o, por el contrario, la nostalgia de la curiosidad infantil cuando intrigado exploraba el cuerpo de los sapos. El dolor físico de la enfermedad, el deterioro de su cuerpo, se unen al dolor de los recuerdos, de sus errores y de las decisiones equivocadas. C. es un hombre observador y allí tiene tiempo para rememorar y para imaginar, para fundamentar sospechas sobre la desaparición de Andrade, uno de los médicos, y para revivir con nitidez momentos que podrían parecer triviales pero que marcaron su vida. El doctor Bessa empieza su narración cuando de joven se enroló en un barco y sus aventuras pueden recordarnos a las que escribía Joseph Conrad. C. es un hombre triste y reservado pero despierto y con un rescoldo de inútil esperanza. Incluso allí ingresado, donde todos saben que no hay retorno posible, llega a enamorarse de Clara, una paciente repleta de pecas y belleza, que le hace olvidar, por un instante, que su tiempo se acaba y con ella siente que, por una vez en la vida, podría ser Marco Polo en lugar de conformarse con ser, simplemente, Rustichello. 
El libro de las maravillas de Fernando Clemot está escrito de modo impecable, con una prosa densa pero cuidada, moderna y bella, que trata con audacia un tema que a todos nos inquieta y nos invita a reflexionar sobre la memoria y la vida. Baratalia vuelva a acertar con la edición de este libro con un formato y una presentación que hacen aún más grata la lectura. 
















El libro de las maravillas

Fernando Clemot
Editorial: Barataria (2011)

Vidas extrañas

Vonnegut, uno de los escritores más sólidos de la narrativa norteamericana, con obras tan memorables como Matadero cinco (1969), falleció en 2007 pero dejó numerosos textos inéditos que se han publicado en diferentes volúmenes. La editorial Sexto Piso ha traducido dos de estos libros de cuentos (Mire al pajarito, 2010 y Mientras los mortales duermen, 2011) en los que podemos encontrar algunas de sus más importantes contribuciones a este género. 
En los cuentos de Kurt Vonnegut se pueden reconocer influencias en el estilo de autores norteamericanos como Fitzgerald, Brautigan, o del propio Carver, con diálogos fluidos que van perfilando el carácter de los personajes y utilizando el skaz, ese tipo de narración que trata de emular el lenguaje coloquial y espontáneo de la gente. En Mientras los mortales duermen se recopilan dieciséis cuentos que oscilan entre lo real y la ficción adentrándose incluso en la ciencia ficción, un género en el que el autor ha destacado por novelas como Las sirenas de Titán (1959). Desarrolla situaciones imprevisibles con ironía y con grandes dosis de humor negro como en La epizootia, donde la gente se suicida para cobrar los seguros de vida. En Jenny, un vendedor ambulante de electrodomésticos convive con una nevera de su invención que es una versión idealizada de su esposa. En Al mando, un gran empresario dedica su tiempo libre a construir maquetas de trenes desatendiendo a su bella esposa. Uno de los cuentos más destacados lo protagoniza Ruth que, embarazada, viaja para conocer a la madre de su difunto marido la cual se muestra dominadora, manipuladora y obstinada, tratándola de un modo desconsiderado, pero a ambas mujeres les une la profunda soledad que les invade. El relato que da título a la colección es un cuento de Navidad cargado de tensión y protagonizado por un editor que se protege del mundo con una coraza de insensibilidad. Todos son cuentos limpios de desarrollo rápido, donde se crean situaciones extrañas pero que nos ponen alerta sobre la locura de nuestro mundo y de lo cotidiano. Algunos finales pueden resultar algo apresurados o simples, probablemente por eso fueron rechazados por el autor, pero en todos ellos se ve la esencia de un gran escritor que critica abiertamente la sociedad norteamericana y retrata de manera magistral la sordidez, la tristeza y la soledad de sus habitantes. Este volumen viene acompañado por algunas ilustraciones a tinta del propio Vonnegut.










Mientras los mortales duermen
Kurt Vonnegut
Traducción: Jesús Gómez Gutiérrez
Editorial: Sextopiso,  (2011)

El asesino hipocondriaco de Juan Jacinto Muñoz Rengel


Juan Jacinto Muñoz Rengel acaba de publicar su primera novela con el título de “El asesino hipocondriaco” después de dos magníficos y muy recomendables libros de cuentos: “88 Mill Lane” (Alhulia, 2005) y “De mecánica y alquimia” (Salto de Página. 2009).
M.Y. es un asesino a sueldo que tiene el encargo de matar a E. Blaisten. M.Y. es metódico, excéntrico e hipocondriaco y cree de sí mismo que es alguien peligroso, con una mente especialmente entrenada y un gran profesional del crimen. M.Y. es solitario y paranoico pero con un importante bagaje de lecturas que le han acompañado en su soledad y le han ayudado a comprenderse a través de las desgracias y enfermedades que comparte con ilustres filósofos y escritores. M.Y. cree que le queda poco tiempo de vida pero, por encima de todo, su deber no es otro que cumplir su misión; esto le obliga a tomar en ocasiones decisiones improvisadas, saltándose sus meditadas planificaciones, que le conducen a situaciones disparatadas. A M.Y. todo le sale mal como al Coyote de los dibujos animados cuando inventaba mil argucias para capturar al Correcaminos y solo conseguía empeorar su propia situación. 
Este personaje obsesionado por supuestas enfermedades nos recuerdan inevitablemente al protagonista de “El enfermo imaginario” de Molière. En ambos casos se trata de dos divertidas y entretenidas obras donde los protagonistas son esclavos de su hipocondría y esto les lleva a situaciones absurdas. Como Argán (el protagonista de  Molière), M.Y. piensa que padece múltiples dolencias y las vive con pasión. Ambos personajes desconfían de los médicos que no logran resolver sus problemas de salud pero de algún modo se aprovechan de su fatalidad. Argán se hace el muerto para conseguir cierta información mientras que M.Y. utiliza sus enfermedades como posibles coartadas o atenuantes del crimen que quiere cometer. También hay una herencia como responsable de los crímenes que se intentan perpetrar; en “El enfermo imaginario” es la mujer de Argán la que desea que su esposo enferme y muera para cobrar la herencia. En cambio, en “El asesino hipocondriaco”, no es a M.Y. a quien quieren asesinar sino que es él el encargado de matar a Blaisten pero auspiciado por alguien a quien le mueve el mismo objetivo. Pero M.Y. es una persona asocial y aislada, un espíritu sensible y melancólico, mientras que Argán está casado y tiene una vida social normal. Eso hace que M.Y. sea mucho más entrañable y único, un personaje, como dice Rosa Montero, inolvidable. 
La novela de Muñoz Rengel es ágil, cómoda de leer por la estructura de sus cortos capítulos, muy divertida y en sus páginas encontramos un cuidado juego metaliterario que le sirve para rendir homenaje a filósofos y escritores. 














El asesino hipocondriaco
Juan Jacinto Muñoz Rengel
Plaza & Janes (2012)

Ocasión para una pequeña desesperación de Kafka

Kafka, igual que Shakespeare y otros pocos grandes de la literatura, son autores que nunca hay que dejar de leer porque en cada relectura encuentras nuevas grandezas. Por eso siempre es muy grato encontrarse con nuevas ediciones de sus textos. En esta ocasión, Libros del Zorro Rojo presenta una selección de cuentos de Kafka realizada por el ilustrador Nikolaus Heidelbach en una cuidadísima edición que incluye excepcionales dibujos y hacen que la lectura sea mucho más placentera. Aquí hay cuentos tan memorables como La preocupación de un padre de familia, El jinete del cubo o Chacales y árabes, por destacar solo algunos, en los que se puede ver la originalidad y la gran capacidad de invención de Kafka. En estos cuentos están presentes los misterios y los demonios que le persiguen y asustan; su lectura nos sumerge en ese mundo literario tan particular y fantástico, con personajes envueltos en una nube de tristeza por la que apenas se filtran rayos de esperanza. Junto a Poe y Dostoievski, Kafka otorga al pesimismo de la existencia humana un sentido universal. No es exagerada la afirmación de Harold Bloom, cuando habla de Kafka como el autor occidental más influyente del siglo XX.










Franz Kafka. Ocasión para una pequeña desesperación
Franz Kafka 
Selección e ilustraciones: Nikolaus Heidelbach
Traducción: J.J. del Solar, J. Parra Contreras, A. Kovacsics, A. Sánchez Pascual, M. Sáenz Sagaseta y M. Nagle.
Editorial: Libros del Zorro Rojo (2011)
Ilustración de Nikolaus Heidelbach

Conrad y la locura de Almayer


Decía Joseph Conrad que su labor creativa consistía antes que nada en hacer que uno viera. Y esto es algo que deja patente desde su primera novela, La locura de Almayer, que se publicó en la primavera de 1895 cuando, según nos cuenta Vila-Matas, decidió transformarse en inglés (Conrad era de origen polaco y su nombre completo era Josef Konrad Korzeniowsky) después de retirarse del mundo de la marina mercante a causa de una fiebre crónica. Así, Joseph Conrad dejó de navegar por los mares para navegar por las páginas de la literatura. 
Kaspar Almayer mira al río distraído y piensa en las oportunidades perdidas, en la vida que se le escapa. El río aquella noche había crecido y le hizo recordar su juventud, sus ganas de triunfar, de hacer fortuna y volver a Europa con una gran fortuna. Pero Almayer, que permanentemente vive de ilusiones, se casa con una mujer malaya y tiene una relación tortuosa. Fruto de ese matrimonio nace Nina, una hija muy querida por su padre en quien vuelca todas sus esperanzas. Nina es educada como blanca aunque pronto encuentra el rechazo de esa élite y se siente humillada. Con el paso de los años va creciendo con belleza y encanto; ella se siente malaya y quiere vivir siguiendo su propio instinto. 
“Con un estremecimiento de miedo delicioso, reconocía la misteriosa percepción de su identidad en aquel ser. Cuando escuchaba sus palabras, le parecía que sólo entonces nacía en ella el conocimiento de una nueva existencia, que su vida sólo estaba completa cuando se encontraba junto a él”.
El sueño de Almayer de volver a Europa con con su querida hija se rompe cuando Nina conoce el amor pasional de la mano de Dain Maroola, el hijo de un rajá, que vive envuelto en intrigas para expulsar de allí a los holandeses. 
“Cuando se dio cuenta de que ella no tenía intención de obedecerle, sintió introducirse un frío mortal en su corazón, se presionó las sienes con las palmas de las manos y bajó la mirada hacia el suelo con muda desesperación”.
Los paisajes de naturaleza selvática y hostil juegan un papel decisivo en medio de este entramado donde Conrad presenta con maestría las complejas relaciones humanas. Pero aún tendría que escribir algunas obras importantes para llegar a convertirse, según las palabras de Harold Bloom, en la figura más influyente para la generación de novelistas americanos a la que pertenecen Hemingway, Fitzgerald y Faulkner.














La locura de Almayer
Joseph Conrad
Traducción: Adrià Edo
Ediciones Barataria (2011)