La rebeldía de lo absurdo

Rescato una frase de los diarios de Ionesco que dice: «Lejos de nosotros las constelaciones, el azul infinito, la alegría sin límites, la fiesta». Así son las vidas de los protagonistas de los cuentos que forman parte del libro El bombardero azul, de Julio Jurado, publicado por Adeshoras e ilustrado por Norberto Fuentes. Son diez historias ―más una presentación que es también un cuento― en las que personajes desamparados avanzan hacia la demencia en medio de la oscuridad, por barrios periféricos, en la clandestinidad. Se sienten repudiados por una sociedad de la que no se les permite formar parte y, a pesar de todo eso, no están ajenos a la esperanza ni renuncian a la vida.
La primera parte de las tres en las que se estructura el libro está formada por siete relatos que son fragmentos de vidas cotidianas con personajes llenos de dudas y deseos en los que irrumpen elementos insólitos, extraños o surreales. El enamoramiento de una camarera, la búsqueda de un empleo para sobrevivir, la asunción de ser rechazado, la inseguridad de una relación, la envidia entre hermanos, la soledad y decrepitud en la vejez son algunos ejemplos que muestran un cierto cuestionamiento y rebeldía sobre las normas que rigen nuestra sociedad y ponen de manifiesto la incomunicación, la decadencia y hasta la perversidad de quienes la habitan. En uno de los cuentos, el disfraz del personaje principal sirve para mostrar la animalidad irrenunciable que forma parte de nuestra naturaleza y que alumbra la cara más terrible del ser humano y de la sociedad que ha creado. 
La segunda parte del libro está formada por un solo cuento largo que da título al volumen. Aquí el autor despliega un enorme talento narrativo en un relato distópico de ciencia ficción, surreal, extraño como un sueño o una pesadilla con la sugestiva atmósfera opresiva e intemporal de algunas obras de Kafka. El protagonista abandona una granja, atraviesa un puente e inicia un viaje hacia M. portando gambas perladas que cultiva sin agua y que tienen la propiedad de calmar el hambre a una persona con un solo ejemplar. Su viaje es un intento de huir de una realidad que le intentan imponer porque no entiende las normas ni la justicia de un mundo que se le escapa de las manos. Pero, en medio del caos, de esa realidad oculta e insólita, hay también un lugar para el amor.
La tercera parte cierra el libro con dos relatos muy diferentes en cuanto a su estructura, En Falsa moneda, un personaje incita al narrador a crear una historia larga, a avanzar en el número de páginas escritas y abandonar así el relato breve. Encuentro cultural es una pequeña pieza de teatro ―drama cómica― con la que el autor quiere rendir homenaje a Ionesco.
Decía Auden que leer es traducir puesto que no existen dos personas con idénticas experiencias. Julio Jurado demanda de un lector colaborador y abierto que interprete y rellene los huecos que va dejando y que, más allá del argumento de la propia historia o de la imagen visual que describe, encuentre el mensaje y la denuncia. Su lectura a veces nos recuerda el esperpento de Valle-Inclán, la lógica llevada al absurdo de Lewis Carroll o las figuras alegóricas y esa aparente y surreal ingenuidad de los personajes de algunas obras de César Aira. Aquí la realidad se deforma a través de la mirada casi siempre solipsista y becketiana de los personajes, capaces de enredarse en asuntos aparentemente banales mientras el mundo ―envuelto permanentemente en una atmósfera onírica― se derrumba a sus pies. Algunos son textos de gran dureza, incómodos, pero perspicaces, con una estética grotesca que combina el humor y la ironía con lo macabro y el horror. 
Julio Jurado es uno de esos autores aún no suficientemente reconocidos cuya escritura lúcida está al nivel de los grandes cuentistas de nuestro país, con una estética personal y un estilo repleto de recursos imaginativos. Sus textos están acompañados de forma brillante por ilustraciones de Norberto Fuentes que aluden directamente a la narración.









El bombardero azul
Julio Jurado

Ilustraciones: Norberto Fuentes
Adeshoras, 2016.

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