Mostrando entradas con la etiqueta Joseph Conrad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Joseph Conrad. Mostrar todas las entradas

Conrad y la locura de Almayer


Decía Joseph Conrad que su labor creativa consistía antes que nada en hacer que uno viera. Y esto es algo que deja patente desde su primera novela, La locura de Almayer, que se publicó en la primavera de 1895 cuando, según nos cuenta Vila-Matas, decidió transformarse en inglés (Conrad era de origen polaco y su nombre completo era Josef Konrad Korzeniowsky) después de retirarse del mundo de la marina mercante a causa de una fiebre crónica. Así, Joseph Conrad dejó de navegar por los mares para navegar por las páginas de la literatura. 
Kaspar Almayer mira al río distraído y piensa en las oportunidades perdidas, en la vida que se le escapa. El río aquella noche había crecido y le hizo recordar su juventud, sus ganas de triunfar, de hacer fortuna y volver a Europa con una gran fortuna. Pero Almayer, que permanentemente vive de ilusiones, se casa con una mujer malaya y tiene una relación tortuosa. Fruto de ese matrimonio nace Nina, una hija muy querida por su padre en quien vuelca todas sus esperanzas. Nina es educada como blanca aunque pronto encuentra el rechazo de esa élite y se siente humillada. Con el paso de los años va creciendo con belleza y encanto; ella se siente malaya y quiere vivir siguiendo su propio instinto. 
“Con un estremecimiento de miedo delicioso, reconocía la misteriosa percepción de su identidad en aquel ser. Cuando escuchaba sus palabras, le parecía que sólo entonces nacía en ella el conocimiento de una nueva existencia, que su vida sólo estaba completa cuando se encontraba junto a él”.
El sueño de Almayer de volver a Europa con con su querida hija se rompe cuando Nina conoce el amor pasional de la mano de Dain Maroola, el hijo de un rajá, que vive envuelto en intrigas para expulsar de allí a los holandeses. 
“Cuando se dio cuenta de que ella no tenía intención de obedecerle, sintió introducirse un frío mortal en su corazón, se presionó las sienes con las palmas de las manos y bajó la mirada hacia el suelo con muda desesperación”.
Los paisajes de naturaleza selvática y hostil juegan un papel decisivo en medio de este entramado donde Conrad presenta con maestría las complejas relaciones humanas. Pero aún tendría que escribir algunas obras importantes para llegar a convertirse, según las palabras de Harold Bloom, en la figura más influyente para la generación de novelistas americanos a la que pertenecen Hemingway, Fitzgerald y Faulkner.














La locura de Almayer
Joseph Conrad
Traducción: Adrià Edo
Ediciones Barataria (2011)

La naturaleza de un crimen

Escribir una novela o un relato a dos plumas no debe ser fácil y los resultados nunca han superado en genialidad a la obra en solitario de los autores individuales que se embarcan en esta incierta aventura. Quizás sea porque, en el fondo, ellos mismos saben guardar sus mejores recursos para su obra personal. Eso pasa, por ejemplo, con Borges y Bioy Casares a pesar de su complicidad y de pasárselo bien escribiendo juntos. La naturaleza de un crimen fue publicada por Joseph Conrad y Ford Madox Ford en 1909 y, por lo que se desprende de los prefacios de ambos autores, esta novela corta y la experiencia de escribir la obra conjuntamente, no les traen buenos recuerdos. Conrad parece haberse olvidado de todo lo referente al modo en que fue escrita y Madox Ford tampoco se muestra muy entusiasta. Pero al margen de esto, La naturaleza de un crimen es un libro ameno recomendable por la maestría con la que está escrito y, en esto, parte del mérito se debe también a la labor de su traductor Pablo Sauras, que ha sabido trasladar a nuestro idioma la pulcritud de su prosa.
Se trata de una carta escrita por un hombre, con gran reputación en sus negocios, sin escrúpulos y perdidamente enamorado de una mujer de la que apenas sabemos nada. Entre las líneas de esta larga misiva pretende hacer una especie de confesión sacando a la luz la oposición radical entre lo que aparenta ser socialmente y lo que es en realidad. Con altas dosis de ironía y de cinismo justifica algunas de sus acciones sin sobresaltos porque las decisiones que ha tomado se han basado en unas convicciones éticas y unos principios sólidos. 
“Te preguntarás cómo soy capaz de este acto último de crueldad: lo más cruel, sí, que se le puede hacer a otra persona. Te voy a decir por qué: odio a todos los Edward Burden de este mundo, y los odio porque, siendo como son los eternamente pudientes de este mundo, han fijado las estúpidas reglas de juego. Y de ahí que suframos tú y yo, los eternos desheredados”.
La Editorial El olivo azul publica por primera vez esta novela en español; una apuesta muy acertada como otras muchas de esta editorial que rescata, en libros de cuidado formato, obras de enorme interés y poco conocidas. 












La naturaleza de un crimen
Joseph Conrad & Ford Madox Ford
Prólogo: Jordi Doce
Traducción: Pablo Sauras
Editorial: El Olivo azul (2010)